El Despojo

el buey que tracciona al molino
animal doblemente condenado:
por un lado su fortuna de esclavo
y por otro, su circular destino.


En la infancia practicaba el despojo como una especie de reto. Me bastaba con poco más que estar en el jardín del fondo, en el que pasaba las horas, y disfrutaba de, por ejemplo, andar descalzo y desafiar el frío. Qué extraña y compleja certeza, la de creer que el despojo nos provee de algo. 

El Despojo

Sueño

No recordé mi sueño sino hasta la tarde de hoy. Cruzaba la avenida cuando me dije «soy un inútil» con tanta claridad, con sabor de verdad absoluta. Un inútil con temor de que el futuro llegue y yo no haya «tomado a su toro por las astas». Entonces me acordé. 

Sueño