LIBROALFAJORES

Mil novecientos noventa y uno, verano e infancia. Me dedico a registrar en un pequeño cuaderno el comportamiento de Popi —mi perra— y a grabar en cassette el sonido de las tandas comerciales: en mis vacaciones no habrá televisión. Mi programa favorito promociona alfajores que vienen con minilibros. De a poco, voy armando mi primera biblioteca personal de «libroalfajores Fabulandia». Los leo sobre la alfombra azul de mi cuarto. Aprendo sobre animales y plantas.

Con el tiempo aprendo algunas cosas más. Por ejemplo, que los libros lo hacen a uno más triste. Es —me digo— un asunto de circularidad: a) la tristeza tiene el sabor del dolor recordado. b) El dolor es indicio y materia prima de todo lo que está vivo. Finalmente, c) La buena «literatura» es la que mejor captura la vida. El mundo a mi alcance, y desparramado sobre la alfombra azul de mi cuarto.

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