CASA

A mí se me hace que la palabra «casa» tiene una esencia ancestral. Me remite a un mundo que comprendía de bien niño, o al mundo que habitamos como especie hace bastante más tiempo. Con certeza los cavernícolas no decían «caverna»: decían «casa».

Hace unos días vaciamos con Sarahí la casa en San Marcos, preparándonos para el viaje a Buenos Aires. Me acordaba de las veces que me había mudado. De la casa en provincia al departamento, por ejemplo, salimos en tiempo récord y con la alegría de botar casi todo. La mudanza muestra cada vez que lo esencial es realmente poco. Y bastante arbitrario: un pañuelo del jardín de infantes con mi nombre bordado. Mi librito FABULANDIA. Alguna música. Algunos libros.

CASA