DESDE UN CAFÉ

Observo el tristísimo tránsito de este día frío, y desprevenido muerdo la fruta del desayuno. Sin escalas, recuerdo ser niño y estar descalzo, sentado en la escalera de la sala, mientras mis papás hacen su sobremesa. Es verano y estamos de vacaciones. Con su cuchillo, mi papá me comparte, rodaja a rodaja, la misma fruta que hoy saboreo. La misma sensación. El mismo sabor.

DESDE UN CAFÉ