A favor de los astros.

Decía Rodolfo Kusch en otras palabras, que aquí en las capitales vivimos en mundos «de plomo». Desde ese, nuestro mundo férreo y más bien infinitamente cúbico, enviamos excursiones a Marte —pero también a la selva amazónica— en las que todo medimos y miramos con condescendencia. La coordenada cero, el punto de partida, es el Hombre Occidental. 

A favor de los astros.