TRAMA TXT

A favor de la astrología

Decía Rodolfo Kusch en otras palabras, que aquí en las capitales vivimos en mundos «de plomo». Desde ese, nuestro mundo férreo y más bien infinitamente cúbico, enviamos excursiones a Marte —pero también a la selva amazónica— en las que todo medimos y miramos con condescendencia. La coordenada cero, el punto de partida, es el Hombre Occidental. 

Pero, mucho antes que aprender a «hacer ciencia», la humanidad aprendió a contar historias. A describir su realidad, con la hermosa consecuencia secreta, y tal vez inesperada, de estarla creando. No puedo evitar pensarnos sino como animales discursivos, creando dioses a nuestra semejanza: dioses creadores, que nos permitieran hablar del mero poder de crear. 

Y observo al mundo como un ecosistema de discursos sin horizontes. Pienso menos en «el indio» que no veía las carabelas, que en el Hombre Occidental, incapaz de ver los vastos mundos «indios» a los que siempre siempre está llegando.