TRAMA TXT

SOBRE LOS LUGARES INTERIORES

Lo que es Arriba es Abajo, lo que es Adentro también es Afuera. Como somatizador experto, siento esto como algo propio, palpable: mi cuenta bancaria y manchas en la piel, relación amorosa y cantidad de sueño están todas intrínsecamente relacionadas.

Hay un lugar que visito de tanto en tanto. No me pregunto si es externo o interno, real o imaginario: lo habito y listo. En distintas ocasiones lo he soñado, imaginado y alucinado, siempre como un lugar detenido, silencioso. Sin aire. Sin tiempo.

En él sólo cabemos un tesoro y yo. En el desierto, recuerdo, vi una gota. Otras veces, una gema. Una vez—y ésta es mi preferida de todas— vi una planta negra y espinosa creciendo en una oscura caverna.

La fuente de mi Todo, en el centro de lo que soy.

En esos tesoros veo lo mismo que veo tras las miradas: misterio. Ultimamente imagino —¿por qué no imaginar, también, este lugar?— mi centro como un lago en la noche. La pupila gigante. Llego en silencio y observo la superficie. Lo primero es el reflejo. Luego, a través del agua, entreveo movimiento: quizás, pienso, estemos todos conectados.