TRAMA TXT

DESDE UN CAFÉ

Observo el tristísimo tránsito de este día frío, y desprevenido muerdo la fruta del desayuno. Sin escalas, recuerdo ser niño y estar descalzo, sentado en la escalera de la sala, mientras mis papás hacen su sobremesa. Es verano y estamos de vacaciones. Con su cuchillo, mi papá me comparte, rodaja a rodaja, la misma fruta que hoy saboreo. La misma sensación. El mismo sabor.

A esa misma edad, enseguida recuerdo, maté un sapo. Creía, con certeza, que era el mismo que en el invierno anterior me había croado desde una pileta enmohecida, haciéndome caer del susto, con mis ropas de lana, en el agua estancada. Lo apaleé sin piedad con una raqueta de madera. Cuando mis hermanas mayores me hicieron entender el horror de lo que había hecho, me largué a llorar sin consuelo: había acabado con algo hermoso.